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domingo, 22 de agosto de 2010

Los botes del "Glen Carrig". William Hope Hodgson


Para aquellos que aún no conocéis a Hodgson, os diré que a pesar de que ahora mismo la fama no está de su parte, es el escritor de terror por excelencia del s. XIX-XX. Con un sabor distinto a Hoffmann y más trabajado que Lovecraft, Hodgson nos transporta, en esta primera novela, a otros mundos posibles, dentro de los tan aparentemente explorados océanos.

Los botes del "Glen Carrig" (1907) es una novela de ficción que arranca con dos pequeños botes tripulados por unos marineros perdidos en el mar, que desembocan en una isla silenciosa, inquietante, donde nada es lo que parece... Pero no os dejéis engañar por lo que habéis visto en series de televisión o en otras historias de imaginación estrecha; Hodgson es un escritor en toda regla, sin límites, que satisface el espíritu aventurero de cualquier lector, al salirse por la tangente, y llegar más allá de lo esperado con historias tan imposibles que parecen ciertas.

Con respecto al lenguaje, destaca porque en esta obra utiliza un estilo más concreto y directo, alternado con alguna que otra digresión erudita (en este caso sobre náutica), práctica muy de moda en aquél momento, pero que con gran atino acabaría suprimiendo de su escritura.

Salvando las diferencias, si te gusta Stevenson, definitivamente este es tu libro.

Por: Zeta Ibarzo.

lunes, 30 de marzo de 2009

La casa en el confín de la tierra, William Hope Hodgson


William Hope Hodgson es el autor de esta novela de ficción que vió la luz por primera vez hace ya más de un siglo, y que sirvió de inspiración para algunos autores posteriores, más conocidos como Lovecraft (Historia del Necronomicón).

Podría decirse que el libro trata sobre dos hombres que encuentran un manuscrito en el que se desarolla una escalofriante historia de terror que lo tiene todo: la casa en la que suceden "cosas", (por supuestísimo situada en una zona inhóspita y deshabitada), un hombre atormentado que vive con su hermana y el típico perrito que no quieres que muera por nada del mundo...Sin embargo, lo que llama más la atención no es el argumento, que también es brillante, sino la reflexión en la que te sumerges cuando empiezas a leerlo. Para mí es uno de los pocos autores de la historia (y lo digo tranquilamente) que ha sabido transmitir la inquietud de espíritu ante la perspectiva de la muerte, que ha sabido narrar los sentimientos humanos con más certeza sabiendo dejar un poco de lado las largas descripciones de lugares, personas y demás. Lo que quiero decir es que sientes miedo al leer su historia;
miedo en sí mismo.

El lenguaje y las expresiones que utiliza son sencillas, compensando un poco, quizás, la complejidad de las ideas que expone (hay momentos en los que el protagonista viaja por mundos extraños, que suponen un gran reto, tanto para el lector como para Hodgson), por lo que acaba resultando más fácil de leer de lo que puede parecer a primera vista.
Eso sí, un aconsejo: ambiente nocturno y la mente muy abierta y despejada para seguir bien el hilo.

Por: Zeta Ibarzo